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la fortaleza de la vulnerabilidad


LA FORTALEZA DE LA VULNERABILIDAD.                                                                         L. Soriano

Oxímoron aparte, la vulnerabilidad del ser humano es lo que ha provocado su dominio del planeta. Somos el ser más vulnerable de la creación, al menos durante la larga gestación y posterior larguísimo periodo de desarrollo. Como los antiguos cristianos, los miles de mártires y torturados, propiciaron una fuerte expansión y auge. El apostar por el Ecumenismo o universalidad al que se oponían y oponen los Judíos, llevo a que su crecimiento fuera exponencial y a la llegada al poder del hijo de Santa Elena, el Emperador Constantino, su afianzamiento sobre la base del tremendo sufrimiento ha hecho posible sus más de  dos mil años de perdurabilidad. El tiburón por  contra, llego a la perfección en su evolución, y es por eso que se estanca al no necesitar nada ni tener más depredador o antagónico que el hombre o la tecnología.                  La humanidad además consiguió saltos tremendos en cuanto a competidores evolutivos, ya que no solo supo usar todos los elementos de la naturaleza, sino que se erigió en el único que domino el fuego. Le perdió el temor instintivo, lo  conservo, lo aprendió a producir y a utilizar en su provecho. Sin este hecho, que Heráclito considero el principal de los elementos del planeta, por encima del aire, del agua o de la tierra, el ser humano se habría sin duda extinguido o no habría pasado del Paleolítico inferior.  La vulnerabilidad también nos ha proporcionado defensas contra las enfermedades los virus y las bacterias, y el desarrollo de la ciencia nos ha proporcionado larga vida y mejor calidad de la misma. Sin esa defensa ante la vulnerabilidad, el ser humano no pasaría de una vida media de 35-40 años.  Sin medicamentos ni ayuda quirúrgica, alopática u homeopática, prótesis o tratamientos, la humanidad disminuiría enormemente  y los nacimientos serian escasos. Pero los avances producen envejecimiento poblacional, y altísimo coste de mantener la longevidad. Las  teorías de “usar” la vida y no convertirla en una larga ancianidad limitada, avanzan en los laboratorios de ideas.                                                                        Por otra parte, nosotros jamás podremos alterar el equilibrio planetario, galáctico o del Universo. Lo más que podremos conseguir  es hacer que la vida como la conocemos se haga imposible para el ser humano y nos extingamos completamente. Con absoluta seguridad, otra u otras especies tomaran el testigo unos cientos de miles de años mas tarde y dominaran el mundo.

La vulnerabilidad es muy variada y para concluir les diré que la de tipo fiscal que ofrecen las clases medias europeas u occidentales, tendrán que sufrir aun mas hasta el límite de supervivencia, debido a la voracidad de las clases políticas e institucionales. Sin embargo, aunque algunos ya no lo veamos por ser estos cambios de ciclo largo, la experiencia y la dotación de las generaciones venideras, aprenderán o al menos tendrán empirismo de lo que ocurre cuando las cosas se hacen de manera que parecen adecuadas pero no lo son sin los controles o medidas adicionales correctoras.                                       Creo que “pronto”* habrá un cambio de ciclo, cuando ya no quede nada que esquilmar por parte de la casta dominante y se produzca el inevitable canibalismo institucional que acabara con ellos asimismo. A partir de ese punto “cero”, la sociedad que aparecerá será muy distinta, más fuerte, menos vulnerable, ahora en términos económicos y sociales.  Tengamos esperanza.  A reflexionar.

 

*Unos cuantos lustros,  más o menos.

TRAPO ROJO


TRAPOS ROJOS                                                                                                   L.Soriano

“En España de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa.”                                                    Esta genial frase de Unamuno ilustra mucho el paisanaje del solar patrio.         Es un hecho cierto y hasta nuestros estúpidos gobernantes que no solo lo saben sino que lo practican, lo usan como arma arrojadiza para seguir en el poder. Todos los pueblos tienen su “bicha”, su odio larvado, su  filia incongruente e incondicional y su paralela fobia. Pero es que en este país de pandereta, sangría y corrupción, somos extremados. Es un símbolo nacional el Trapo rojo. Trapo rojo excitante que el torero agita delante del toro para que embista a gusto excitado por el color y el movimiento hacia donde le espera el vacio o la muerte. Pero el noble bestiajo, arremete una y otra vez sin remedio. Somos igualitos, calcados, gemelares. Lo primero es el “Jurgo”. Aquí  el País está dividido entre los dos grandes y además está el propio de las distintas ligas y torneos. Si se incluyen los internacionales, prácticamente se agita futbol cada semana del año, pero especialmente cuando se necesita desviar la atención ciudadana de cualquier asunto incomodo para los gobiernos de cualquier tipo. Pero elevando el tiro cuando nos dejamos la bilis babeada encima de lo que huela a Bancos y antiguas Cajas, violadores de todos nuestros derechos y sensibilidades ciudadanas, embestimos al trapo rojo también sin mirar al impulsor; como cuando creemos que el petróleo es de los productores y que son ellos los que fijan los precios y no desde las ventanitas de los rascacielos de NY o de Rotterdam. Pues no, nada es lo que parece aunque sea más que evidente. Si los Bancos, las eléctricas, las petroleras, las gasistas, las autopistas, telefonía, muelles, aeropuertos,  y todo lo que se menea hacen lo que hacen, despellejándonos y silenciando que más de la mitad de lo que nos cobran son cargos gubernamentales incluidos en sus abominables oligopolistas facturas, es porque pueden. Porque les dejan hacerlo, les consienten e incluso llegaría a decir que les obligan. Y luego claro, esos “favores”… se devuelven también a nuestra costilla. Los Gobiernos consentidores, no solo no nos protegen de los estafadores sino que son ellos los mayores delincuentes. Europa nos lo dice…ahora, a buenas horas, cuando ya no quedan más que telarañas en las reservas, la deuda creada por la corrupta   casta es impagable y los parados reales, autónomos y demás no apuntables alcanzan casi los 7 millones.   Con el boletín oficial, las agencias tributarias confiscadoras y los tribunales contaminados como armas de destrucción masiva, pueden hacer de una democracia la más perversa de las dictaduras  en muchos aspectos. Que no nos insulten, que no nos agiten trapos rojos, que muchos saben y otros intuimos lo que hay detrás.  A reflexionar.